RESUMEN:
El emprendimiento en los agronegocios se ha consolidado como un motor estratégico para impulsar la innovación, el valor agregado y el desarrollo sostenible en las economías actuales. Este fenómeno surge de la integración de capacidades empresariales estratégicas y de la adopción de tecnologías de vanguardia y opera en ecosistemas complejos que dependen estrechamente de factores como el financiamiento, la infraestructura y el marco institucional para prosperar. La metodología empleada para este análisis consistió en una revisión exhaustiva de la literatura académica contemporánea y de la evidencia empírica global, con el fin de examinar los vínculos entre el espíritu empresarial y la resiliencia socioambiental. Los principales resultados destacan que la innovación es el mecanismo central que conecta la actividad emprendedora con la sostenibilidad, abarcando desde la agricultura de precisión hasta los modelos de negocio circulares. Se determinó que el valor agregado se genera de manera significativa mediante el procesamiento, el empaque y la comercialización, lo que permite a los productores superar la dependencia de la producción primaria básica. Asimismo, la adopción de prácticas verdes reduce el desperdicio y la presión ambiental sin comprometer la rentabilidad económica. Sin embargo, el estudio resalta que barreras como la regulación inadecuada, los altos costos de inversión y la exclusión digital limitan el crecimiento de los pequeños actores rurales. En conclusión, el emprendimiento agroindustrial es una vía sólida para el desarrollo si se apoya en políticas habilitantes y en la colaboración colectiva. Para maximizar su impacto, es crucial implementar modelos de negocio inclusivos que aseguren un equilibrio entre los beneficios económicos, la equidad social y la preservación ambiental, con un enfoque de triple resultado.
Palabras clave: agronegocios, emprendimiento, innovación, valor agregado, sostenibilidad.
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